En su etapa escolar solo aprobó religión, gracias a Dios. Antes de alcanzar la mayoría de edad ya era todo un currante: trabajó en una empresa de fármacos donde desempeñaba el cargo de mozo de almacén, aunque fue despedido porque se pasaba la mayoría del tiempo descargando fardos de tabaco procedentes del contrabando para lucro personal.
